Tras nueve meses, 40 semanas o 280 días de espera, el día llegará. Pasará el parto, y os encontraréis con el mejor regalo que se puede esperar. Los recién nacidos nos van a robar el sueño. Con todo lo que significan esas tres palabras. Porque lo hará en sentido metafórico y seguramente en el más literal de los sentidos.

Antes de la llegada de vuestro retoño, la canastilla del recién nacido la debíais tener preparada. Vais a necesitar una serie de cosas, que será preciso que estén preparadas de antemano. Gasas, ropa para que mamá este cómoda, unas zapatilla de casa para papá, ropa para el bebé  incluyendo un gorrito o pañales, serán cosas que deberéis tener preparadas para que no os pille nada por sorpresa.

Las primeras horas del bebé recién nacido

Las primeras horas de un bebé recién nacido, niño o niña, son de las que quedan grabadas a fuego en la memoria para toda la vida. No las desaprovechéis. Mamá tiene que estar y sentirse bien y papá no ha dado a luz, así que, que apriete y haga todo lo que debe. Mimar a mamá y embelesarse con su mejor obra. Hay que ir conociéndose y acostumbrándose los unos a los otros. Dejad a un lado los miedos y sentid a vuestro pequeño en brazos. Es como un primer beso, no se olvida.

Al hospital iréis dos, y como mínimo, saldréis tres. Todo lo que llega después del hospital dentro de eso primeros días del bebé recién nacido en casa, es una novedad para los que somos padres primerizos. Salir con el recién nacido e intentar realizar el trayecto a casa en coche, ya será distinto. Por lo pronto mamá se sentaba al lado de papá, y ahora va atrás, en modo taxi, cuidando del recién nacido. Porque ya va sentado-colocado en la maxicosi o en la sillita del coche. La primera vez que toca colocar al recién nacido da para escribir un libro. “Cuidado con la cabeza” “cuidado con los cinturones” “has fijado bien la maxicosi?” “no se irá a escapar de la sillita no?” (va a salir corriendo!!!). Todo serán dudas que se disiparán en el momento en el que se hace una vez. Siempre hay una primera vez para todo.

Del hospital, lo lógico es que vayáis a casa. ¿Qué distinta es la casa comparada con el momento con el que os fuisteis verdad? Lo que antes eran contracciones de mamá y la cara de papá de no saber qué hacer, ahora son tres kilos más o menos de algo que habéis creado vosotros. Donde antes había una cama, ahora hay una cama y una cuna. Donde antes había un baño con plato de ducha, ahora hay un plato de ducha, más una bañera portátil con un cambiador. Ahora hay un carrito con su capazo para mover al recién nacido. Una hamaca, una minicuna, y un calientabiberones, se han sumado al hábitat diario y han llegado para quedarse.

Cuidados en recién nacidos

Los cuidados del recién nacido hay que afrontarlos con respeto, pero sin miedo. El cambio del pañal, el baño o el vestir a los recién nacidos son situaciones a las que hay que perderle el miedo y aprender a disfrutarlas. Porque los recién nacidos son pequeños y frágiles, pero haciendo las cosas con sentido común no habrá ningún problema. ¿Que las fontanelas están aún sin unir y hay que tener cuidado? Pues eso se hace, tener cuidado.

A nosotros, algo que nos preocupaba era lavar el cordón umbilical del bebé. Una vez pasado, te das cuenta que sólo había que actuar con naturalidad. Lavar con cuidado el cordón durante el baño, y secarlo bien. A los 10-15 días cordón umbilical fuera y a limpiar el ombligo con una gasa con cristalmina hasta que veamos que la herida ha cicatrizado y tiene un ombligo “normal”. Tras esto, los miedos al cajón.

En relación a cambiar pañal a recién nacido, como padres novatos, también aprendimos cosas. De primeras, cuando íbamos a cambiarle el pañal, le limpiábamos el culito con toallitas. Toallitas, toallitas y más toallitas. Tenía el culito de vez en cuando como un tomate de rojo. Desde que empezamos a limpiarla con una gasa húmeda no ha vuelto a enrojecerse a los niveles que se ponían al principio. Para cuando el culito se ponía y se pone rojo, la crema pasta al agua bebé le ha dejado el trasero como nuevo.

El primer baño del bebé es uno de los cuidados a un recién nacido que con más ganas hemos disfrutado y seguimos disfrutando. Agua a una temperatura de unos 37º (nos compramos hasta un termómetro de infrarrojos, padres primerizos en pleno apogeo), recién nacido con el brazo de mamá o papa que le llega del culete a la nuca, y a colocarlo en la bañera. Desde el primer día, a la señorita-bebé le ha encantado el baño, y a nosotros más. Ha dado patadas en el agua desde los primeros días. Al final acabábamos bañados los tres, pero qué más da cuando se disfruta. Nuestra rutina de baño-parque acuático era una vez cada dos días.

Después del baño, la crema. La crema para bebés la aplicábamos en todas las zonas que por el simple roce de la piel se ponían un poco más rojas de la cuenta. Cuello, pliegues de los brazos, ingles o las corvas de las rodillas. El problema de la crema es que después hay que poner la ropa y si ya de por si cuesta, con la piel hidratada cuesta un poquito más. Peajes que hay que pagar para que la piel del recién nacido esté como nueva.

Cortar las uñas al recién nacido es algo que ha costado desde el primer día. Nuestra doña era nerviosa en la barriga de mamá, y no es que al salir se haya tranquilizado. Si no podéis cortar las uñas al bebé, por lo menos intentad limarlas. Y ¿sabéis cuando cortar las uñas de un recién nacido? Muy simple, cuando están largas.

La costra láctea del bebé es otro de los cuidados del recién nacido que más pueden preocupar a los padres primerizos. Pero no hay que preocuparse. Se cae sola. Y si queremos quitársela antes, el truco que nos dieron fue utilizando aceite de oliva. Una hora antes del baño, con un papel empapado en aceite de oliva se le moja la cabeza suavemente. Una vez reblandecidas, durante el baño, al pasar la esponja suavemente se irán cayendo poco a poco. Hacemos esto durante un par de semanas y adiós costra láctea.

Los primeros días del recién nacido

Los primeros días, con sus primeras noches, serán una aventura por descubrir. Estando en el vientre de mamá, no nos enterábamos cuando comía, pero en el mundo exterior necesita alimentación. Ya sea lactancia materna o leche artificial la alimentación elegida, los primeros días hay que acostumbrarse a las tomas cada tres horas o a que el recién nacido coma “a demanda”. No sabemos si os pasa, si os ha pasado o si os pasará, pero a nosotros una toma se nos juntaba con otra. Primero comer, después, a expulsar los gases para poder dormir, y no sabemos el motivo exacto, pero la naturaleza decidió que después tocaba rellenar el pañal con lo comido, por lo que si la señorita-bebé estaba dormida, cuando ibas a cambiarla se despertaba y vuelta al empezar.

Tocará salir a la calle y enseñarle al mundo lo bien que lo habéis hecho. Los paseos con en el recién nacido serán buenos para mamá, para papá y para la criatura. La luz del sol vendrá de maravilla para que el recién nacido no tome ese color amarillo tan característico. Algo de clorofila tendremos para que nos venga tan bien la luz del sol. Y los paseos les vendrán a los papás de escándalo para salir de casa y recobrar una unión con el mundo exterior que parecía perdida. Llevad al recién nacido a la inscripción en el registro, a cualquier gestión que tengáis que hacer y evidentemente a sus revisiones. Salid a la calle y disfrutad.

En estos primeros días, semanas y meses empezaréis a descubrir lo que es ser padres y lo que ello conlleva. Vais a comprobar como la cosa tan pequeña que sostuvisteis en brazos va a ir ganando peso, va a ir fijando la vista poco a poco, va a ir ganando agilidad, os reconocerá, os echará una sonrisa y dejarán de ser recién nacidos para convertirse en bebés.

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